La multinacional agroindustrial Bunge cerró su histórica planta de Campana, ubicada sobre la Ruta 9 a la altura del kilómetro 79,4, donde producía insumos para fertilizantes. La empresa habla de 110 empleados alcanzados, mientras que el sindicato químico y petroquímico de la zona eleva la cifra a unas 250 personas si se suman los tercerizados.
La decisión se conoció el lunes 26 de octubre por la tarde, cuando la compañía comunicó el cese de actividades. Según trascendió, los trabajadores del turno noche ya no pudieron ingresar al establecimiento, que hasta ese momento funcionaba con normalidad. La planta tenía más de 50 años de historia en el corredor industrial Zárate-Campana.
En el lugar se fabricaban amoníaco y tiosulfato de amonio, dos insumos clave para los fertilizantes que se usan en cultivos como trigo, maíz, girasol y soja. La empresa atribuyó el cierre a las limitaciones de infraestructura y tecnología de una fábrica con cinco décadas de funcionamiento, y a cambios en las condiciones del mercado y en el abastecimiento de insumos. En esa operación también participaba la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Desde el gremio contabilizan 137 trabajadores directos, entre operarios y administrativos, y alrededor de 113 tercerizados de mantenimiento, seguridad, limpieza y comedor. El sindicato vinculó la medida con la competencia de fertilizantes importados y con los altos costos de energía y materias primas, reclamó la reapertura y la reincorporación del personal, y pidió una audiencia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense.
La compañía informó que prevé un proceso de acompañamiento al personal alcanzado y que cumplirá con las obligaciones laborales correspondientes, al tiempo que aseguró que continuará con sus otros negocios agroindustriales en el país. El cierre se suma a la preocupación por el empleo industrial en el cordón Zárate-Campana, una zona donde trabajan muchos vecinos de la región.




